Colegio Español de Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol

COLEGIO ESPAÑOL DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR Y SANTIAGO APÓSTOL
Una institución educativa que tenga como fin llevar las almas para el Cielo educándolas en lo mejor de la tradición hispánica (click aquí para versión en español o aquí para versión en inglés)

domingo, 30 de agosto de 2015

Arte y cultura de las Reducciones Guaraní-Jesuíticas (segunda parte) por el Prof. Darko Sustersic

La religiosidad
Pero para eso hubo muchas coincidencias entre la religiosidad guaraní y la religiosidad cristiana. Los guaraníes explicaban que por ahí pasó un tal Pa'i Sumé, que lo identifican con Santo Tomás (Santo Tomé), que según parece en la época antigua anduvo por las misiones enseñando la doctrina cristiana. Por supuesto, esto corresponde a algún mito antiguo. Pero el hecho es que ellos creían en un padre superior, y como dice el padre Ruiz de Montoya[1], uno de los misioneros más famosos, “es una gracia de Dios que esta misión guaraní no tiene ídolos”. Porque él era peruano y en Perú, con todos los mitos que tenían, hacía mucho más difícil la labor misional. Los guaraníes, en cambio tenían ya un padre superior, un padre creador del cielo y de la tierra y podían rezar el credo a la par nuestra, excepto cuando llegaban a Jesucristo. Lo que les faltaba a ellos era la idea de la Redención.

Pero la aceptaron de una manera increíblemente abierta y fervorosa sobre todo por un hecho: por la Eucaristía. Porque ellos practicaban la antropofagia, pero era una antropofagia ritual. Cuando ellos sacrificaban un guerrero o un prisionero, tenían la convicción de que la fortaleza, la inteligencia, el valor de ese guerrero, iría a quienes consumían esa carne. Entonces los jesuitas al predicarles el Evangelio donde Jesús dice 
“y el que no coma mi Carne y no beba mi Sangre no tendrá Vida Eterna”… “y si quieren tener la Vida Eterna deben comer la Carne y beber la Sangre del Cuerpo de Jesús” lo tomaron al pie de la letra. Tenían una gran devoción, eran fanáticos de la Eucaristía, no por considerarlo a Jesucristo un gran guerrero, sino porque Jesús tenía la cualidad, el don de la Vida Eterna, lo más preciado de la humanidad. Entonces ellos por la Eucaristía se hicieron cristianos pero de tal manera que no necesitaron milagro eucarístico para convertirse y para tener fe.
 
De los milagros eucarísticos se conoce uno muy famoso, el de Bolsena, donde un sacerdote alemán que viajaba celebró misa y le vino la duda sobre la presencia de Jesús en la Eucaristía. Hoy se puede ver en Bolsena el corporal y los manteles donde se derramó la sangre que brotaba del cáliz… A los guaraníes no les hizo falta, porque su propia cultura los preparaba para aceptar esa fe en la Eucaristía. Y era una fe que los jesuitas la tenían que mitigar, porque si no, comulgaban ¡varias veces por día! Para esto en el confesionario tenían un pequeño agujero, donde después de la confesión les daban “la tablita” y el que iba a comulgar debía entregar “la tablita” en la comunión. Así tenían el control de que se confesaban y de que comulgaban dentro de lo lógico.

Entonces acá tenemos que desde el punto de vista religioso entre los guaraníes y los misioneros hubo un acuerdo realmente increíble. No era solo mérito de los misioneros sino también, en parte, de las creencias de la cultura guaraní.

Pero por otro lado, en lo económico, cuenta Peramás, ellos se llamaban hermanos todos, y si uno tenía, a nadie le faltaba; todo lo compartían. Entonces no fue difícil a los jesuitas implantar, instaurar, según la tradición guaraní, una cultura social como la que nosotros quisiéramos, una sensibilidad por el prójimo y por los demás. Cosa que nos cuesta a nosotros que por un lado tenemos la mentalidad del capitalismo, y por otro lado tenemos un socialismo impuesto por la fuerza, o sea, muy diferente a como funcionaba el tema en las misiones.

El arte guaraní-jesuítico
 
Les he hablado algo de economía, algo de la sociedad, algo de la mentalidad guaraní. Pero uno de los testimonios más importantes, para juzgar y estudiar las misiones, es el arte. El arte es lo que ha quedado de ellos. Como dice esa frase de Ruskin:
"Las grandes naciones escriben sus autobiografías en tres manuscritos, el libro de los muertos, el libro de sus palabras y el libro de su arte. Ninguno de ellos puede ser interpretado sin la lectura de los otros dos, pero de los tres, el único fidedigno es el último. Si para decir la verdad sobre la sociedad tuviese que escoger entre un discurso de un ministro y los edificios que se erigieron durante su ejercicio, me quedaría con los edificios".
Porque el arte, realmente responde y no se deja falsificar; responde a lo más profundo de las expresiones de cada pueblo. Entre los guaraníes y los jesuitas se desarrolló un arte increíblemente autóctono. En Europa se creyó que los indios solo copiaban, pues los mismos jesuitas alabaron tanto la capacidad de copistas de los guaraníes que quedó que los guaraníes solo copiaban y no eran capaces de crear nada. Pero eso lo juzgaba una época barroca que pretendía que los indios crearan en el estilo barroco, cuando en realidad los indios tenían otra mentalidad y otro estilo. Entonces, dentro de esa época, a pesar del barroco que se impuso, los guaraníes han tenido y han podido conservar sus propias expresiones.

Las miradas

Una de las expresiones más importantes ha sido el tema de las miradas bizantinas. No se ha investigado mucho pero está ya demostrado totalmente que las imágenes conquistadoras que llevaban los jesuitas, (entre ellos la imagen que llevaba San Roque González de Santa Cruz) eran retratos bizantinos de la Virgen. No era una pequeña inmaculada barroca que en la selva ¿quién la veía?, porque la cabecita que tiene, los ojos pequeños… No… era un retrato con los ojos grandes, abiertos. Estas imágenes bizantinas (ver imágenes) que hace pocos años que se han descubierto, no se conocían. Y se sabe que son bizantinas porque tienen las tres estrellitas bizantinas. Esta está en el museo Monseñor Bogarín de Asunción (la imágen aquí inserta no corresponde a la que se encuentra en dicho museo). Nadie sabe de dónde vino ni quién la trajo. Y tiene las tres estrellitas que documentan claramente su origen bizantino. Estas tres estrellitas significan que la Virgen era inmaculada antes de concebir a Cristo, durante el parto, y después… Por eso son las tres estrellitas. Esas imágenes con esos ojos eran las que llevaban los jesuitas por la selva.


Por su parte, la cultura guaraní era una cultura de la mirada. Según ellos la mirada de la madre que amamanta a su hijo tiene que ser constante para que el efecto de la maternidad no sea solamente producto biológico, sino un producto cultural de la mirada. El niño que se sentía mirado, se sentía hijo. El niño que andaba por el pueblo siempre era mirado por alguien, algún pariente, o alguien. No tenían ellos un sistema represivo como “la policía”, “el hombre de la bolsa”… No: ellos se sentían mirados. Y la mirada era la que educaba al niño. Eso es algo que los jesuitas descubrieron y utilizaron muchísimo. Por eso tenemos tantas imágenes de esta Virgen conquistadora.


Cuando el Padre Roque González fundó Itapua a los tres años siguió su viaje para fundar otros pueblos. Fundó más de diez pueblos y de ahí se fue a Concepción. Como en ese viaje se topó con tribus muy belicosas que lo habían amenazado anticipadamente de muerte si llegaba a ir, tuvo que llevarse la imagen para el viaje. Entonces como los guaraníes de Itapua se quedaron sin su Madre, le pidieron a un pintor guaraní (que era pintor de máscaras, y las máscaras un poco son como esos rostros que miran) que les pintase una copia. El que la dibujó fue el hermano Luis Berger que estuvo en ese pueblo, y el guaraní la pintó. Esa imagen quedó ahí hasta que después de la expulsión de los jesuitas, después de la destrucción de Itapua fue vendida a un comerciante en Asunción y ahí fue comprada por Trelles, de Argentina, para una colección privada suya. Posteriormente fue llevada al museo de Luján. Y en este, ahora es tan famosa y tan codiciada, la tienen guardada en una caja fuerte. Ni siquiera la exhiben porque va mucha gente a mirarla por todo lo que he escrito sobre esta Virgen.

Esta imagen tenía un texto al lado, un texto mío. Cuando pedí verla estaba colgadita en una sala y mientras leía el texto alguien a mi lado me dice: “que texto lindo ¿no?” “Sí, la verdad que es muy lindo” -era mi texto-. Al poco tiempo mandé a otros alumnos a verla y no estaba más. Estaba en la caja fuerte. Y ahora es uno de los patrimonios más importantes. ¿Por qué? Porque es la imagen más antigua del Río de la Plata que está firmada y sellada; y la firma dice “Itapua 1618”. Así que es una imagen muy importante que nos testimonia que las misiones se fueron fundando a partir de estas imágenes bizantinas. Yo tengo ya alrededor de diez localizadas. Pero además hay un sello, hay un cuño de la imprenta de los niños Expósitos con una imagen de ella. Quiere decir que con ella, (esta la encontró el Padre Ezcurra) con esa imagen se estamparon miles de estampas, así que era una imagen muy difundida.

Es interesante porque podemos comparar qué cosas modificó el guaraní cuando la pintó, fíjense lo que modificó en la mirada: los ojos son más grandes. Quiere decir que los ojos son lo importante. La Virgen tenía que mirar y los guaraníes se sentían hijos de ella por la mirada. Ese es un concepto de la cultura de esa región de los guaraníes muy importante que influyó muchísimo en la evangelización, porque hoy día se escribe mucho sobre la evangelización cristiana.

En la próxima entrada: La eficiencia de las misiones y las razones de la expulsión







[1] Antonio Ruiz de Montoya (1585 - 1652).