Colegio Español de Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol

COLEGIO ESPAÑOL DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR Y SANTIAGO APÓSTOL
Una institución educativa que tenga como fin llevar las almas para el Cielo educándolas en lo mejor de la tradición hispánica (click aquí para versión en español o aquí para versión en inglés)

sábado, 29 de agosto de 2015

“La Lengua como motor creador en el hispanismo” ... (última parte) por la Mgter. Juana Collado Sastre (Catamarca)



LA TOPONIMIA COMO MOTIVO DE INVESTIGACIÓN

Éste fue un gran filón científico en la búsqueda del Prof. País en sus estudios sobre la lengua catamarqueña, y aún no ha sido totalmente explotado en su riqueza histórica y lingüística.
Es, ante todo, la referencia a un nombre, el nombre de un lugar, organizado por el sistema de la lengua que establece un vínculo geográfico con la región y sus transformaciones, que surgen de la “etimología popular”, según lo dice el Prof. País.

Podemos hablar en América de los ricos topónimos indígenas o acriollados.
El español de América admite transformaciones del español de España y hay vacilaciones históricas que debemos reconocer, por ej. los lugares, como Uillaprima-Villaprima-Billapima y Huillapima, nombre con el que actualmente se conoce un lugar cercano a la capital catamarqueña.
Otro término: Niquixao, que en la voz aborigen quiere decir: “pueblo entre nieblas”, y que designa a la villa turística El Rodeo; también se lo conoce como Niquisao o Niquijao.
 También podemos hablar de parentescos idiomáticos autóctonos, como: Malfín-Balfín-Gaulfín y Hualfí, nombre con que actualmente se designa un departamento de esta provincia.
Un topónimo es una toma de posesión de la realidad, dominio del hombre sobre su circunstancia, ubicación señoril y un camino a la libertad por la independencia que toda lengua conlleva.
El nombre sitúa y categoriza el contorno. Señala el investigador que en su viaje de exploración a Laguna Blanca (en 1955, Dpto. Belén), los integrantes del grupo se sintieron azorados, perdidos ante un mundo hostil, hasta que alguien dijo: “esto es un Médano Truncado”; con este nombre les volvió la seguridad y la confianza. El topónimo proviene de una orfandad del mundo y del hombre, ya que al conocer esa designación los volvió a la realidad, porque los vinculaba al paisaje y su aridez.
En Catamarca se registran topónimos en nombres hispano-coloniales, que alcanzan valor folklórico, como: Piedra Blanca, Palo Labrado, El Portezuelo, La Bajada, Cerro Negro. O las denominaciones de tipo religioso, como: San Isidro (en Valle Viejo); San Pedro (en Capayán); Santa María, San Fernando (en Belén y la Capital), Santa Rosa (en Valle Viejo); San Antonio (en La Paz y Paclín), San Francisco, etc.  Otros nombres regionales y muy curiosos en su fonética son: La Puntilla (Belén); El Balde (en La Paz); Vista Larga (en Capital); Cundarcita (en Pomán); La Puerta (en Ambato), y otros de origen aborigen que son paralelos a los hispanos, como: Rumi Huasi y Casa de Piedra; Tacana y Morteros, Molle Yaco y Agua del Molle (en Belén y Santa María); Yucutula y Agüadita (en Belén y otros lugares).
El idioma español se diseminó en Hispanoamérica superponiéndose, en la mayoría de los casos, a las lenguas indígenas. Cumplió el papel de la “lengua dominadora”, mientras la de los aborígenes el de “dominada”.
La influencia de la lengua española fue muy fuerte por su tradición cultural, y prestigio social y político. Hay que reconocer que los españoles en su conquista territorial y humana, se aclimataron al sistema fonético aborigen y se adaptaron a nuevos moldes idiomáticos. Lo interesante es resaltar el valor expresivo y metafórico de las expresiones aborígenes. Un caso interesante son los nombres de provincias del NOA, tomados como “oficiales”. Es el caso de San Fernando de Valle de Catamarca; San Miguel de Tucumán; San Salvador de Jujuy. La designación de estos nombres, el nombre de “pila” es absolutamente hispánico, pero se la ha agregado un apellido aborigen, y así muchos casos más, todos interesantes, pero que extenderían demasiado esta ponencia.
Debe aclararse que estos registros y estudios del Prof. País datan de varios años atrás. Como sabemos, la lengua evoluciona, se transforma con el correr del tiempo y de nuevas circunstancias, hasta el punto que hoy tenemos muchos vocablos aceptados por la Real Academia de la Lengua o se han incorporado nuevos Diccionarios, como el del Lunfardo que es imposible desconocer en estos tiempos, como también la aceptación de expresiones de lenguas extranjeras que las usamos cotidianamente. La tecnología moderna tiene mucho que ver en este caso.


CONCLUSIÓN: Para Federico País, el Norte Argentino, a través de la Lengua, que fue su vocación primordial, cobró cabal dimensión por la conmoción que comportó para estos pueblos y habitantes ancestrales, un rastro de dolor e inquietud por su destino, encontrando el camino superador del drama americano a través del estudio del lenguaje.
En el Prof. País alientan dos vertientes fundamentales, en cuanto a su relación de investigador de la Lengua: por un lado su seriedad académica alimentada por las teorías lingüísticas de Ferdinand De Saussure, por las de Karl Bühler, las investigaciones de Ernest Cassirer, de Hemjslev, y las de Jakobsen, a las que siguió en sus estudios catedráticos; y, por otro, ya en contacto con la lengua popular, su profundo y claro humanismo, matizado por su sentido innato de poeta, que veía en la creación lingüística un haz de luz para interpretar el idioma más allá de la pura realidad y trasladarlo al mundo metafórico y simbólico, lugar desde el cual supo imprimir un sello personal a sus estudios.
 El manifestó que el hablante nace prisionero del lenguaje heredado y que la palabra es toma de posesión de la realidad, dominio del hombre sobre su contorno y circunstancia y reconocimiento de su libertad.
En sus clases de Historia de la Lengua y de Filosofía del Lenguaje y del Arte nos supo guiar a sus discípulos, en primer lugar por el estudio de los clásicos a quienes admiraba; luego nos llevó por la magia de la lengua y la literatura española, y por él aprendimos a amarla y estudiarla; más tarde, ya en contacto con la lengua catamarqueña popular se consustanció con ella y así produjo su obra de gran valor para la historia testimonial y patrimonial de Catamarca. 
No puedo dejar de señalar una observación personal al realizar estos estudios, y viene muy bien aclararlo en este lugar de encuentro de los Institutos, donde se da un gran valor al término de “criollo”; también se habla con gran razón del hispano-criollismo que debemos cultivar y mantener. En las obras estudiadas del Prof. País y en otros autores que se dedicaron a este tema, se vincula más el sustrato indígena con el español, y eso se observa en casi todo el NOA; indudablemente pienso que se debe a la fuerte impronta que dejaron en esta región las tribus aborígenes de fuerte arraigo con la tierra y con el hombre.
Pasando los años, la Historia nos pone frente a la Organización Nacional, y es allí donde cobra impulso el término de “criollo”, y en la actualidad se lo utiliza con mayor frecuencia, y hacemos realidad el término acuñado por el Instituto de Córdoba, cuando habla del “abrazo hispano-criollo”. Además creo que es el más utilizado en otras regiones de América, donde la Modernidad no consiguió abolirlo.
Con este trabajo, el Instituto de Cultura Hispánica de Catamarca rinde tributo, a través de la personalidad de Federico Emiliano País al sostenimiento de sus objetivos centrales: lengua, religión, arte y cosmovisión del mundo occidental.
Muchas gracias.


Mgter. Juana Collado de Sastre

Córdoba, septiembre de 2014


Fuentes de consulta:
País, Federico Emiliano: “Estudios catamarqueños de Dialectología” (1976-1978) Reeditado por Editorial Sarquís de Catamarca 2014.
País, Federico Emiliano; “Hacia un estudio integral de la toponimia catamarqueña e Hispanoamericana” Edición Aruman de la Dirección de Cultura de Catamarca, del año 1976.
Varios: “Historia de las letras en Catamarca” Tomo IV-UNCa.
Notas periodísticas personales y del miembro del Inst. de Cultura Hispánica, Sra. María Estani de Sosa.