Colegio Español de Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol

COLEGIO ESPAÑOL DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR Y SANTIAGO APÓSTOL
Una institución educativa que tenga como fin llevar las almas para el Cielo educándolas en lo mejor de la tradición hispánica (click aquí para versión en español o aquí para versión en inglés)

sábado, 29 de agosto de 2015

Arte y cultura de las reducciones jesuíticas (Conferencia y Video) por el Prof. Bozidar Darko Sustersic


A finales del mes de mayo, tuvimos en San Rafael un Curso organizado por el Instituto de Cultura Hispánica sobre la Historia del Arte Guaraní Jesuítico. Dicho curso terminó con una Conferencia Magistral a cargo del Prof. Darko Sustersic cuyo texto ofreceremos en tres entradas, iniciando hoy la primera parte.
También ofrecemos la posibilidad de escuchar la conferencia acompañada de fotos del libro "Imágenes" del Prof. Sustersic, editado en Asunción del Paraguay. 
Remitimos a su vez a los lectores al Blog del P. Javier Olivera Ravasi, en su versión argentina aquí, o en su versión española aquí.


Agradecemos a todos los que han hecho posible este artículo por medio de la desgrabación y corrección del texto (hermanos Costantini y Daniel González Céspedes) y la solución de los problemas técnicos para poder producir el video. 





Presentación

         

El Dr. Bozidar Darko Sustersic[1], esloveno de nacimiento, es una eminencia en materia de Historia del Arte: Investigador principal del CONICET, actualmente jubilado, ha sido también Profesor titular de varias cátedras en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) donde sigue desempeñándose como Profesor consulto y dictando Seminarios de Grado y Posgrado. Director de la Maestría “La cultura Jesuítica-Guaraní” en la Facultad de Arte (UBA y UNAM, Universidad de Misiones) y Director del Instituto de Teoría e Historia del Arte Julio E. Payró (UBA).

Ha ofrecido cursos y conferencias en Trinidad y Asunción (Paraguay), Río Grande do Sul, Minas Gerais y Sao Miguel das Missoes (Brasil), Montefiascone y Roma (Italia), Montevideo (Uruguay), Buenos Aires, Ituzaingó, Corrientes (Argentina).





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Introducción

El tema de las misiones es un tema de historia realmente convocante no solo porque se proyecta al pasado, sino que también se proyecta al futuro. ¿Por qué? Porque las misiones se llamaron el “sacro experimento”; es un experimento social que generalmente se lo llamó “la utopía”, la utopía de las misiones. Esa utopía permanece latente, proyecta sus éxitos a una sociedad futura. Todo el que se plantea cómo organizar mejor esta sociedad mira los ejemplos que nos dejó la historia: uno de los más antiguos es La República de Platón. El filósofo, con una claridad clásica, analiza cuáles son los pro y los contra de una sociedad perfecta.

El padre José Manuel Peramás, filósofo jesuita, escribió “La República de Platón y los guaraníes”[2] (que se ha reeditado hace muy poco). Ahí cada capítulo empieza: “Sobre la economía”, “La organización social”; todo lo que Platón propone, y se compara con los guaraníes. Ha encontrado que entre los guaraníes se resolvieron muchos temas de mejor manera de lo que lo propone Platón.

Con todo, Platón es el modelo del filósofo utópico, que propone una utopía. Pero no es el único. Tenemos también en el renacimiento a Campanella, italiano. Tenemos a Tomás Moro, que propuso una isla que se llamaba “La Utopía” y planteó una sociedad modelo para la humanidad, donde teóricamente se platean los problemas, se los resuelve y se hacen propuestas. Pero estas propuestas utópicas han continuado y llegaron hace poco a ese proyecto socialista del marxismo.

El marxismo plantea como base que la sociedad se compone en clases, y esa lucha de clases es lo que mueve la historia. Y ellos proponen un sistema para un final de esa lucha de clases con la dictadura del proletariado. Esta utopía fracasó: conocemos sus resultados. En lugar del proletariado que tenía gobernar, gobernó una clase política que utilizó los recursos para su provecho propio. Así, todos los políticos jerarcas tenían sus casas de campo, sus riquezas, la nomenclatura famosa. Y éste es un tema que pertenece a la historia. Ha pasado. También Hitler soñaba con una sociedad nacional socialista que terminó mal en pocos años, esa locura de dominación fue un fracaso.

Las misiones no. Las misiones no terminaron, no se cayeron, ni se disparó un arcabuz contra ellos. Los jesuitas aceptaron la orden de expulsión, pero todo lo que hicieron y construyeron ha quedado. Ha quedado en dos formas: Una, es por los escritos, los documentos: los jesuitas expulsados se dedicaron a escribir. O sea que desde un punto de vista han querido destruir las misiones, pero desde otro punto de vista las misiones han sido reivindicadas gracias a todos los jesuitas expulsos que escribieron sus memorias. La otra forma fue la expansión de la misión: cuando se suprimió la Compañía de Jesús totalmente, no solamente en las colonias de Portugal y España, pues el Papa la suprimió, la abolió; los jesuitas se refugiaron en países protestantes, como Prusia, y en el país ortodoxo regido por Catalina de Rusia. O sea que los jesuitas siguieron hasta que se restableció la Orden y se volvió a aceptar. Entonces volvieron, no ya a sus colonias, lo que eran los pueblos de las misiones, sino que volvieron a tratar de difundir el ideal jesuítico “Ad Maiorem Gloriam Dei”.

El tema de las misiones, como toda utopía, es un tema polémico. Tiene sus adversarios, quienes la defienden y, desde el punto de vista histórico, hay muchos que niegan los éxitos de la Compañía de Jesús. Muchos aseveran que los jesuitas cuando iban a misionar tenían guarniciones, guardaespaldas, soldados que los cuidaban. Todos los documentos atestiguan lo contrario. Pero no importa. Como es un tema polémico y cualquiera puede dar su opinión… se dicen tanto verdades como mentiras al respecto.

La economía guaraní-jesuítica

Es muy importante desde el punto de vista histórico que conozcamos la verdad histórica, pero también es importante desde el punto de vista del proyecto jesuítico de los pueblos guaraníes, porque ahí se han concentrado dos tradiciones: una que traían los jesuitas y otra la cultura guaraní que tenía una cultura muy importante y que participaron de la organización de los pueblos, sobre todo en los términos económicos.

Por ejemplo: la economía estaba dividida en economía “tupambaé” y “abambaé”. Nosotros todavía hoy no hemos resuelto nuestro problema de las luchas constantes de izquierda y derecha, entre socialismo y capitalismo. Ellos lo tenían perfectamente resuelto, porque había propiedad privada y había propiedad social comunal, la propiedad de Dios, el tupambaé. Esa propiedad se ocupaba de los hospitales, de los talleres, de las escuelas y se ocupaba del coty guazú que era un edificio dedicado a las viudas, a las huérfanas y a todas las mujeres que no tenían marido, y que querían vivir protegidas; entonces tenían en este edificio. El alimento de este edificio venía del tupambaé.

En las misiones no había mendigos. El que estaba en condiciones, trabajaba; y era un honor tener un oficio. Los caciques se enorgullecían de su oficio de carpintero, de herrero, de tejedor. Y al hombre que no tenía oficio le llamaban “hombre de balde”, era un inútil. Aunque había un corregidor o una autoridad en el cabildo, que se elegía cada año, el hecho de tener su oficio para ese cacique era un honor. Así había una concepción muy diferente de clases y de trabajo. No había clases. Entre los guaraníes, aún antes de los jesuitas, había caciques que podían tener hasta diez mujeres o más. Pero las mujeres se dedicaban a la huerta, a cultivar más por querer aumentar la producción; porque el cacique tenía que regalar a su gente. El “don” o el choore era un instrumento, una cualidad de su cacicado.


Dice Lévi-Strauss que enseguida se reconoce al cacique porque es el que más pobre va, porque todo lo tiene que dar, ya que si no, la gente se va con otro cacique. Fíjense la diferencia que hay entre los políticos nuestros, que nos prometen de todo y después no nos dan nada. Entonces, realmente hay que estudiar las misiones en sus características y ver en profundidad cómo funcionó esa utopía con una participación de la cultura guaraní muy importante.


En el próximo artículo: La religiosidad



[1]Conferencia magistral pronunciada en el salón de la catedral de San Rafael, el 29 Mayo de 2015, y organizada por el Instituto de Cultura Hispánica de San Rafael. La conferencia ha sido desgravada y adaptada.
[2] Peramás, José Manuel. La República de Platón y los guaraníes (1793), Buenos Aires, Emecé, 1946.